
Filipinas
Terrazas de arroz de dos mil años apodadas la octava maravilla del mundo, y después ataúdes colgados en la ladera de un acantilado
Filipinas
Un viaje por las montañas de la Cordillera, al norte de Luzón, lejos de Palawan y Bohol: las terrazas de arroz de Banaue, talladas en la ladera de la montaña hace unos dos mil años por el pueblo ifugao y apodadas la «octava maravilla del mundo», y después Sagada, pueblo de montaña donde la tradición funeraria de los ataúdes colgantes, fijados desde hace siglos a los acantilados calizos, sigue siendo practicada por algunas familias.
Cuándo
Nov a mayo
Precio
Desde 2 200€ vuelos no incl.
(para 2 personas)
Duración
6 noches
Duración ideal
Días 1-2
El primer capítulo se desarrolla en Banaue, donde el pueblo ifugao talló en la ladera de la montaña, hace unos dos mil años y enteramente a mano, terrazas de arroz que se elevan hasta mil quinientos metros de altitud y que, puestas una tras otra, se extenderían más de veinte mil kilómetros. Este sistema de riego ancestral, todavía alimentado hoy por una red de canales que desvían el agua de los bosques circundantes, valió a estas terrazas el apodo de «octava maravilla del mundo» y su declaración por la UNESCO.
Día 1
El mirador de Banaue y el pueblo de Batad
Visita al mirador principal sobre las terrazas de Banaue, y caminata hasta el remoto pueblo de Batad, accesible solo a pie, cuyas terrazas en forma de anfiteatro se cuentan entre las más espectaculares de la región.

Día 2
Encuentro con talladores ifugao
Visita a un taller de talladores ifugao, célebres por sus estatuillas de madera llamadas bulul, guardianas tradicionales de las cosechas según las creencias animistas locales.

Días 1-2
Ruta hacia Sagada, pueblo de montaña donde la comunidad igorot practica desde hace varios siglos la tradición funeraria de los ataúdes colgantes, fijados en las paredes de acantilados calizos para acercar a los difuntos al cielo según las creencias locales. Aunque en gran parte sustituida por ritos funerarios más modernos, la práctica persiste hoy en algunas familias, lo que convierte a Sagada en uno de los lugares culturales más singulares de Filipinas.
Día 1
Los acantilados de los ataúdes colgantes
Caminata hasta los acantilados calizos de Echo Valley donde cuelgan ataúdes tradicionales, algunos de varias décadas de antigüedad, según una práctica funeraria todavía viva en la comunidad igorot.

Día 2
La cueva de Sumaguing y las terrazas de Sagada
Exploración de la cueva de Sumaguing, red de galerías calizas adornadas con espectaculares formaciones, y paseo por las menos conocidas terrazas de arroz que rodean el pueblo de Sagada.


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