
Uzbekistán
Un museo de arte prohibido soviético perdido en el fin del mundo, y después cascos de barcos oxidados varados en pleno desierto
Uzbekistán
Un viaje por el remoto oeste de Uzbekistán, lejos de Samarcanda y Jiva: Nukus, capital de Karakalpakistán, que alberga un improbable museo de arte de vanguardia soviética prohibido, salvado de la destrucción por un coleccionista que lo llevó a esta ciudad aislada, fuera del alcance de las autoridades moscovitas, y después el desierto de Kyzylkum y las orillas secas del mar de Aral, donde cascos de barcos oxidados descansan desde hace décadas sobre un suelo convertido en arena.
Cuándo
Abril a mayo | sept a oct
Precio
Desde 2 400€ vuelos no incl.
(para 2 personas)
Duración
6 noches
Duración ideal
Días 1-2
El primer capítulo se desarrolla en Nukus, capital de la región autónoma de Karakalpakistán, que alberga uno de los museos de arte más sorprendentes de Asia Central: más de noventa mil obras de vanguardia soviética prohibidas bajo Stalin, salvadas por el coleccionista Igor Savitsky, que aprovechó el aislamiento de la ciudad para reunir discretamente esta colección lejos de la censura moscovita. El museo Savitsky, apodado el «Louvre del desierto», revela un capítulo poco conocido de la historia del arte del siglo XX.
Día 1
El museo Savitsky y la vanguardia prohibida
Visita guiada al museo Savitsky, para descubrir pinturas de vanguardia soviética salvadas de la destrucción, entre expresionismo, constructivismo y arte turquestano poco conocido en Occidente.

Día 2
Las fortalezas antiguas de Karakalpakistán
Excursión hacia las fortalezas de adobe de Ayaz-Kala y Toprak-Kala, vestigios del antiguo reino de Corasmia de más de dos mil años, erguidas en pleno desierto.

Días 1-2
Ruta hacia el desierto de Kyzylkum y el antiguo puerto de Moynaq, en su día una próspera ciudad pesquera a orillas del mar de Aral, cuarto lago más grande del mundo antes de que los proyectos de riego soviéticos desviaran sus ríos alimentadores a partir de la década de 1960. El mar ha retrocedido desde entonces más de cien kilómetros, dejando tras de sí un desierto de sal donde yacen varados los cascos oxidados de los barcos de pesca, uno de los lugares más impactantes de este desastre ecológico.
Día 1
El cementerio de barcos de Moynaq
Visita al cementerio de barcos de Moynaq, donde descansan desde hace décadas los cascos oxidados de los arrastreros varados por el retroceso del mar de Aral, y al pequeño museo local que narra esta catástrofe ecológica.

Día 2
Noche en yurta en el desierto de Kyzylkum
Ruta por el desierto de Kyzylkum hasta un campamento de yurtas, cena tradicional preparada por una familia local y noche bajo un cielo estrellado lejos de toda contaminación lumínica.


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