
Hungría
Una ciudad vitivinícola cuyas bodegas excavadas en toba albergan la «Sangre de Toro», y después una red de cuevas declarada que se extiende por dos países
Hungría
Un viaje lejos de Budapest y el lago Balaton: Eger, ciudad barroca del noreste de Hungría cuyo Valle de la Bella Mujer concentra más de doscientas bodegas excavadas en la roca de toba, productoras del célebre Egri Bikavér o «Sangre de Toro», y después el karst de Aggtelek, macizo calizo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que alberga más de doscientas cuarenta cuevas, entre ellas la Baradla, red subterránea de veinticinco kilómetros compartida con la vecina Eslovaquia.
Cuándo
May a sept
Precio
Desde 1 600€ vuelos no incl.
(para 2 personas)
Duración
4 noches
Duración ideal
Días 1-2
El primer capítulo se desarrolla en Eger, ciudad barroca enclavada en las colinas vitícolas del noreste de Hungría, cuyo Valle de la Bella Mujer concentra más de doscientas bodegas familiares excavadas directamente en la roca de toba volcánica. Estas bodegas producen desde hace siglos el Egri Bikavér, literalmente «Sangre de Toro», vino tinto tánico cuyo nombre se remonta, según la leyenda local, al asedio del castillo de Eger en 1552, cuando los soldados húngaros, con la barba teñida de vino durante los combates, habrían convencido a los atacantes otomanos de que extraían su fuerza de la sangre de toro.
Día 1
Degustación en el Valle de la Bella Mujer
Degustación de vinos tintos en las bodegas familiares excavadas en la toba volcánica del Valle de la Bella Mujer, entre ellos el Egri Bikavér, la célebre «Sangre de Toro».

Día 2
El castillo de Eger y su pasado de asedio
Visita al castillo de Eger, cuyo legendario asedio de 1552 frente a las tropas otomanas sigue grabado en la memoria nacional húngara.

Días 1-2
Ruta hacia el karst de Aggtelek, macizo calizo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que alberga más de doscientas cuarenta cuevas formadas a lo largo de millones de años por la erosión subterránea, entre ellas la Baradla, red de veinticinco kilómetros compartida con la vecina Eslovaquia y una de las mayores cuevas de estalactitas de Europa. Este territorio kárstico, en gran medida preservado del turismo de masas pese a su inscripción en el Patrimonio de la Humanidad desde 1995, ofrece también paisajes de superficie característicos formados por dolinas, simas y praderas calizas escasamente pobladas.
Día 1
Exploración de la cueva de Baradla
Exploración guiada de la cueva de Baradla, red subterránea de veinticinco kilómetros adornada con formaciones de estalactitas entre las más espectaculares de Europa.

Día 2
Caminata por las praderas kársticas
Caminata por las praderas calizas del parque nacional de Aggtelek, salpicadas de dolinas y simas que dan testimonio de la actividad kárstica subterránea.


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