
Suiza
Una Suiza italiana de palmeras y lagos de aire mediterráneo, y después un cantón donde los hombres todavía llevan el pendiente de oro de la tradición campesina
Suiza
Un viaje lejos de Ginebra, Zermatt y Lucerna: el Tesino, único cantón enteramente italófono de Suiza, cuyo lago Lugano bordeado de palmeras y villas de la Belle Époque evoca mucho más la Riviera italiana que los Alpes suizos, y después el Appenzell, el cantón más pequeño del país, profundamente apegado a sus tradiciones campesinas, donde los hombres todavía lucen en las fiestas el pendiente de oro transmitido durante generaciones y donde las vacas son conducidas a los pastos alpinos cada primavera con traje tradicional bordado.
Cuándo
May a sept
Precio
Desde 3 000€ vuelos no incl.
(para 2 personas)
Duración
6 noches
Duración ideal
Días 1-2
El primer capítulo se desarrolla en el Tesino, único cantón suizo enteramente italófono, cuyo clima particularmente suave permite el cultivo de palmeras y limoneros en las orillas del lago Lugano, bordeadas de villas de la Belle Époque construidas a comienzos del siglo XX por una aristocracia europea en busca de dulzura meridional sin abandonar las fronteras suizas. Esta atmósfera mediterránea, reforzada por una arquitectura y una gastronomía fuertemente influenciadas por la vecina Italia, ofrece una cara de Suiza radicalmente distinta de las habituales imágenes alpinas del país.
Día 1
Crucero por el lago Lugano
Crucero en barco por el lago Lugano, entre villas de la Belle Époque y pueblos en terrazas, con vistas al monte San Salvatore que domina la bahía.

Día 2
Las callejuelas del casco antiguo de Lugano
Paseo por el casco antiguo de Lugano, de arquitectura y gastronomía fuertemente influenciadas por la vecina Italia, entre plazas sombreadas y catedral renacentista.

Días 1-2
Ruta hacia el Appenzell, el cantón más pequeño de Suiza y uno de los últimos en conceder el derecho de voto a las mujeres en 1990, donde las tradiciones campesinas siguen vivas con una intensidad poco común en la Europa contemporánea. Cada primavera, los pastores conducen su ganado hacia los pastos alpinos en un cortejo ataviado, vestidos con trajes tradicionales bordados y adornados con el pendiente de oro transmitido de generación en generación, ritual llamado Alpaufzug que todavía hoy reúne a todos los pueblos de la región.
Día 1
Una granja alpina y la elaboración del queso
Visita a una granja alpina tradicional del Appenzell, demostración de la elaboración artesanal del queso local según métodos transmitidos durante generaciones.

Día 2
El pueblo de Appenzell y sus fachadas pintadas
Paseo por el pueblo de Appenzell, de fachadas de madera pintadas con coloridos motivos florales, para descubrir la artesanía local de bordado todavía practicada por algunas familias.


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