
Un eclipse total dura solo unos minutos, pero se prepara con meses de antelación: el punto de observación adecuado, un horizonte despejado, un plan B por si el cielo se nubla. Diseñamos estos viajes en torno a ese instante preciso, sin perder de vista que el destino en sí merece vivirse antes y después del eclipse.
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Ranchos de lujo
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Viajes en tren de lujo
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